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martes, noviembre 26, 2013

Humberto Aparicio tiene 150 condecoraciones. Dice que seguirá en la institución hasta morir.

En los bolsillos de su uniforme verde oliva, el mayor Humberto Aparicio siempre lleva un puñado de dulces. Camina con prisa, pero cuando se encuentra con un turista en los pasillos del Museo de la Policía, en el centro histórico de Bogotá, se detiene y le entrega un dulce.

Historias de vida“Llevo 56 años en la Policía”, dice el mayor, quien siempre luce botas de cuero hasta la rodilla, como las de los hombres Carabineros. “Era el comandante de la Policía Vial cuando me trajeron para montar el museo. Montamos puertas, pisos, ventanas, chapas, cuando la Dirección de la Policía la trasladaron al CAN”, recuerda.

El mayor Aparicio no solo es el director del Museo de la Policía sino que es el oficial activo más antiguo. Su temperamento fuerte, pero extrovertido le ha permitido estar en todos los escenarios: fue comandante de la Escuela de Cadetes y ha participado en la Academia de Historia Militar, de la Policía y de la Fuerza Aérea Colombiana, entre otros.

Él sabe que en su memoria está buena parte de la historia de la Policía y del país, y por eso cuenta sus anécdotas entre risas. En sus días de comandante en Caquetá cogía una lancha y salía a navegar por los ríos Caguán, el Guayas, el Arauca, el Caquetá y el Orteguaza. “En ese tiempo el distrito que tenía a mi cargo cubría Amazonas, Putumayo, Caquetá y el Huila”, dice.

“Yo siempre andaba con mi chalupa o mi deslizador, un maquinista, que era a su vez el peluquero, yo peluqueaba a los policías y les llevaba víveres, sal y papa, semillas para que sembraran. En esa época se llamaban policías colonizadores”, añade el mayor Aparicio, de 78 años.

Eran otras épocas. La guerrilla no existía y las “muestras de marihuana” eran solo de indígenas que la usaban exclusivamente para asuntos medicinales.

Aparicio recuerda que cuando joven sus padres lo llevaron a un internado en Cali, de donde es oriundo. Y luego fue a parar al Monasterio de San Luis de Ubaté, pero se enamoró y se olvidó de ser religioso. “Una muchacha de trenzas y medias tobilleras me hizo abandonar los hábitos en Ubaté, fue cuando me incorporé a la Policía”, recuerda.

Cita con precisión que ingresó a la Policía el 7 de febrero de 1957, cuando el presidente era el general Gustavo Rojas Pinilla y cuando aún, dice, la Policía dependía de las Fuerzas Militares.

Inspirado en su ídolo, el cantante y actor mexicano Pedro Infante, el mayor Aparicio se trazó su carrera. Sentado en su escritorio de madera, cita canciones como ‘Amorcito corazón’ y ‘Entre copa y copa’, y asegura que sus tres amores son su “esposa, Pedro Infante y la Policía”. Por eso, en su oficina, que fue el despacho del Director General 50 años atrás, el mayor Aparicio tiene una foto del artista, a quien dice conoció a los 14 años cuando Infante visitó Cali.

“Era un ídolo de verdad. Él era piloto, motociclista y comandante de los policías de tránsito en México. Yo he ido varias veces a México, he visitado su tumba y la Jorge Negrete también”, cuenta el mayor, quien de joven fue un consagrado deportista.

Siguiendo el ejemplo de Infante un día le dio por ser piloto. “Con los premios que me había ganado, hasta un reloj rolex, me pagué el curso de pilotaje y me hizo piloto”, señala. De hecho, en la Policía lo reconocen como uno de los pioneros de la aviación de la Policía.

Luego fue comandante en Bogotá, el Valle del Cauca, y pasó por el Huila y Bolívar. En sus correrías por el país conoció a varios oficiales que luego llegaron a generales. “Al general (Óscar) Naranjo lo alcancé a atender unos días en la Escuela de Cadetes, yo fui subalterno del papá”, cuenta.

Y agrega: “De Serrano (el general Rozo José Serrano) tengo muchísimas anécdotas, pero la que más recuerdo fue cuando me mandó a estudiar a España y me dijo que si yo no le cumplía la orden y no quería irme, me botaba. Y me toco irme y allá fui a templar a Europa gracias a él”.

Entre risas continúa: “Hay muchas otras anécdotas que hoy en día no rigen en la disciplina del Policía y que mejor no cuento porque de pronto se me viene la Procuraduría encima”.

La lista de generales que, dice, conoció cuando apenas ingresaban a la Policía es larga. Incluso, está el actual director, el general Rodolfo Palomino, de quien cuenta fue su subalterno en la estación de Policía de la avenida Caracas con carrera Sexta. “Yo lo recuerdo muy decente, claro que como buen santandereano era fuerte. Ellos son tres hermanos, muy caballeros. Él es sencillo, descomplicado, es todo un amigo, es mi superior, pero también es mi amigo”, dice.

El mayor Aparicio ha visto pasar varias generaciones de policías que llegaron a coronel y generales, y que incluso muchos están retirados. Pero él, a sus 78 años, sigue ostentando el cargo de mayor activo de la Policía.

Asegura que tuvo la oportunidad de ascender a teniente coronel, pero que prefirió seguir sirviéndole al país como mayor. “No seguí ascendiendo porque no me consideraba digno de ascender a teniente coronel ni a general, porque se requiere de muchas virtudes, de calidades humanas y profesionales. Yo siempre he considerado que yo llegué a mi tope en el grado de mayor, para qué más”, dice con frescura.

Pese a eso, nunca ha parado en sus actividades. Durante 16 años ha sido director del Museo de la Policía, y asegura que fue de los fundadores de las academias y asociaciones de Historia Militar, de la Policía y de la Fuerza Aérea. “Yo pienso seguir activo en la Policía hasta que me muera, y eso que yo no me pienso morir porque los Policías no se mueren, los Policías se desvanecen, se esfuman pero no se mueren”, dice.

Esas palabras las dice con seguridad, la misma con la que explica sus 150 condecoraciones y con las que “exige” que se logre un proceso de paz con las Farc. “Yo creo que Colombia va por muy buen camino hacia la paz. Yo espero y exijo que así sea, además he puesto a Dios de intermediario, tengo la firme convicción de que Dios ni está enfermo ni se ha muerto, tampoco es sordo, yo creo que Colombia va a alcanzar la paz”, señala el mayor Aparicio.// El Tiempo (COM)


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