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jueves, abril 11, 2013

La estrategia se basa en hacerse pasar por miembros de guerrilla para contactar criminales.

De un tiempo para acá, las Farc se han convertido en el señuelo preferido de las autoridades de Estados Unidos para dar grandes golpes a organizaciones internacionales dedicadas al tráfico de armas y estupefacientes.

Noticias de ColombiaEl modelo, por lo general, es siempre el mismo. Agentes de la DEA que se hacen pasar por miembros de esta guerrilla que supuestamente están interesados en intercambiar cargamento de coca por armas. Una treta que ha dado grandes resultados.

En este último lustro van al menos 5 casos que han derivado en el arresto de unas 50 personas, entre ellas hay figuras míticas del crimen internacional, como Vicktor Bout, el 'mercader de la muerte'.

El último de ellos fue esta semana, cuando la DEA, con apoyo de la Policía de Colombia, anunció el arresto de siete individuos que hacían parte de una red colombo-africana dedicada a la venta de armas y drogas.

Entre los capturados figura Americo Bubo Na Tchuto, jefe de la Armada en Guinea Bissau. Según los cargos, Na Tchuto y otros cuatro africanos aceptaron recibir y proteger en su país grandes cargamentos de coca enviados por las Farc y que luego serían distribuidos a Europa y EE. UU.

Con el dinero de la venta, dijeron los agentes que se hacían pasar por las Farc, la organización compraría armamento pesado, entre estos misiles tierra-aire.

El caso podría llegar aún más lejos pues en las grabaciones encubiertas que hizo la DEA, los africanos sostienen varias veces que el negocio tenía que ser aprobado por Manuel Serifo Nhamadjo, presidente de Guinea Bissau y quien cobraba 13 por ciento por cada transacción.

El primero de estos casos, y el más sonado, fue el de Bout, ciudadano de origen ruso arrestado en el 2008 en Bangkok, cuando supuestamente cerraba un negocio para vender 100 misiles tierra-aire, 20.000 AK-47 y 5 toneladas de explosivos.

Bout, que eludió a la justicia por más de 30 años, suponía que sus interlocutores eran dos altos comandantes de las Farc, pero en realidad eran agentes de la DEA, uno de ellos un militar colombiano que terminó implicado en narcotráfico y colaborando con EE. UU.// El Tiempo


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